Registros UFO Extra: Análisis y Anexos - Crop circles: Lo que la agronomía puede explicar.
Registros UFO Extra: Análisis y Anexos - Crop circles: Lo que la agronomía puede explicar
ID: ANX-009-050926
Colaboración: Juan Carlos Moreno (California, EE. UU.)
Nota del editor y autor del blog:
Bienvenidos una vez más a "Registros UFO Extra: Análisis y Anexos". Siguiendo la línea metódica de nuestras entregas sobre la evidencia física (ANX-005) y la epistemología del testimonio (ANX-009), en esta ocasión abordamos uno de los fenómenos visuales y mediáticos más fascinantes del último medio siglo: las complejas agroformas o crop circles.
Mi colaborador del blog y amigo Juca Moreno nos presenta una revisión crítica de las anomalías biofísicas asociadas a estas formaciones. En lugar de caer en debates estériles sobre su origen último, este análisis recurre a la agronomía, la botánica y la agroecología para determinar qué alteraciones en el suelo y en los tallos responden a mecanismos biológicos conocidos y cuáles permanecen en el terreno de la controversia. Un ejercicio indispensable de divulgación para deslindar la ciencia vegetal del mito.
-Dirk Kelly
San Salvador, El Salvador, septiembre 2026.
Crop circles: Lo que la agronomía puede explicar sobre los crop circles (y lo que no le corresponde explicar)
Si alguna vez viste una foto de un campo de trigo con un círculo perfecto dibujado en medio de la nada, seguro te preguntaste cómo se hizo. Los “crop circles” llevan décadas siendo tema de debate, y buena parte de ese debate no gira en torno al fenómeno en sí —que existe, es real y está documentado—, sino en torno a “cómo” se explica. Ahí es donde suele aparecer la ufología, apoyándose en ciertas anomalías físicas que se han medido en las plantas y en el suelo dentro de estas formaciones.
Este texto no pretende decir si hay o no algo extraordinario detrás del fenómeno; eso sigue siendo un debate abierto y no es el punto acá. Lo que sí vale la pena revisar es algo más concreto: esas anomalías específicas que se citan como prueba de algo fuera de lo común —la precisión geométrica, que el tallo se doble sin partirse, que los nudos crezcan de forma "rara"— ya están bastante bien estudiadas desde la agronomía y la agroecología, con explicaciones conocidas y documentadas mucho antes de que existiera la palabra “crop circle”.
Un poco de contexto
Las formaciones se hicieron famosas en el sur de Inglaterra a partir de los años setenta, aunque hay registros de "círculos en las cosechas" desde el siglo XVII. Con el tiempo, los diseños simples se volvieron cada vez más complejos, casi fractales, y esa complejidad fue justamente lo que llevó a mucha gente a buscar explicaciones que fueran más allá de lo humano.
Las anomalías que se citan como evidencia
En 1994, el biofísico W. C. Levengood empezó a publicar estudios documentando algo real y medible: las plantas dentro de estas formaciones tenían los nudos del tallo más largos de lo normal, junto con algunas alteraciones a nivel celular. Su hipótesis era que esto se debía a una especie de "vórtice de plasma" con radiación electromagnética, y sus datos se convirtieron —y siguen siendo— una de las piezas más citadas por quienes defienden un origen no humano del fenómeno.
Es importante decir que esto no fue una ocurrencia sin respaldo: en 2005 otro grupo de científicos, liderado por Francesco Grassi, revisó los mismos datos y llegó a una conclusión distinta, argumentando que esas diferencias podían explicarse con cualquier mecanismo de aplanamiento mecánico. Hubo réplicas de ambos lados durante los años siguientes, y esa discusión sigue sin cerrarse del todo. Vale la pena tenerlo presente: ni siquiera dentro del propio debate científico hay consenso total sobre los datos.
Lo que sí se puede hacer, independientemente de en qué termine esa discusión, es preguntarse algo más puntual: esas mismas anomalías que Levengood midió y que la ufología suele usar como prueba, ¿tienen ya una explicación conocida en agronomía? Y la respuesta, revisando la literatura, es que en buena medida sí.
Lo que la agronomía aporta
La precisión geométrica del terreno. Uno de los argumentos más repetidos es que la simetría de las formaciones es "demasiado perfecta" para ser obra humana casual. Pero los campos de cultivo modernos ya tienen líneas rectas trazadas por GPS —las “tramlines”— que usan los tractores para no pisar el cultivo. Es una cuadrícula de referencia que ya está instalada en el suelo antes de que aparezca cualquier formación, y que la agronomía de precisión documenta desde hace años sin relación alguna con el fenómeno.
Que el tallo se doble sin romperse. Se ha señalado como llamativo que los tallos dentro de las formaciones se doblen en la base sin fracturarse. Pero esto es exactamente el comportamiento descrito en la literatura sobre “acame” (lodging): el tallo de un cereal es hueco y flexible, con tejido vascular distribuido de forma que le permite doblarse en ángulos pronunciados sin romperse. Es una propiedad estructural conocida, no un comportamiento fuera de lo común.
Los nudos más largos de lo normal. Esta es la anomalía que Levengood midió con más detalle y la que más se cita como evidencia. Tiene, sin embargo, una explicación fisiológica bien documentada: se llama gravitropismo, y es el mecanismo por el cual cualquier planta que queda horizontal reorienta su crecimiento hacia la luz, alargando el tejido en los nudos. Ocurre en cualquier gramínea aplanada, sin importar qué la haya tumbado.
El punto no es cerrar el debate
Nada de esto responde a la pregunta de fondo sobre el origen de cada formación específica, y no es la intención de este texto hacerlo. Lo que sí muestra es que las tres anomalías más citadas —la geometría, la flexión sin fractura y la elongación de los nudos— tienen, cada una, una explicación agronómica ya conocida y documentada independientemente de esta controversia.
Eso no cierra la discusión sobre el fenómeno en general, pero sí permite separar dos preguntas que suelen mezclarse: una cosa es preguntarse qué origina una formación puntual, y otra distinta es si las mediciones físicas que se usan como prueba requieren necesariamente una explicación fuera de lo convencional. Para esa segunda pregunta, al menos, la agronomía ya tiene bastante que decir.
Bibliografía
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- Taiz, L., Zeiger, E., Møller, I. M., & Murphy, A. (2015). Plant physiology and development (6.ª ed.). Sinauer Associates.
-Juan Carlos Moreno
California, Estados Unidos, septiembre 2026.



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